jueves, 28 de octubre de 2010

Homenaje a Miguel Hernández

El día 30 de octubre conmemoramos el centenario del nacimiento de Miguel Hernández

Gran poeta español nacido el 30 de octubre de 1910 en Orihuela, Alicante.
Era hijo de una familia de pastores. Su padre le pide con quince años que abandone sus estudios para cuidar el ganado. Mientras cuida su rebaño, Miguel lee con avidez y escribe sus primeros poemas.

Al finalizar la guerra civil le detienen, hasta que en 1942, con 31 años, muere en la cárcel de Alicante, afectado de una bronquitis que no llegará a curar.

En su poesía habla de la vida:
El niño yuntero

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello


De sus deseos, de sus añoranzas, de sus pérdidas:

Escribe estos emocionados versos a la muerte de su gran amigo, Ramón Sijé:

"Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano."


Dedicó poemas a su hijo Manuel Miguel desde la cárcel, entre ellos La nana de la cebolla, escrita porque su esposa le cuenta que sólo comen pan y cebolla.

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda



En internet podemos encontrar información sobre Miguel Hernández :

En la Wikipedia.

Web de la Fundación Miguel Hernández, con variada información sobre la vida y la obra del poeta y de los actos conmemorativos del centenario de su nacimiento.

En YouTube podemos encontrar poemas de Miguel Hernández cantados por Joan Manuel Serrat, Jarcha o Paco Ibañez la preciosa , nana de la cebolla, o aceituneros .

En Amediavoz.com encontramos poemas suyos, uno leído por él mismo.

Información de la exposición sobre Miguel Hernández en la Biblioteca Nacional, en Madrid.

lunes, 18 de octubre de 2010

Soy un náufrago

SOY UN NÁUFRAGO

Yo hice un viaje en barco, a medio camino sufrí un naufragio.

Llegué a una isla desierta. Tuve que coger comida, y con algunas cañas y algunos palos me hice un hogar.


A medida que pasaba el tiempo, pensé que debía construirme armas para cazar y defenderme.


-¡No tenía que haber montado en el barco!


Los primeros días, para poder beber cogía los cocos, hasta que un día descubrí un manantial y me puse muy contento. Al día siguiente escuché un ruido, fui a ver y no vi nada. Cogí las armas y me fui a dar una vuelta a toda la isla.





Cuando pasaron unos días, en la orilla, vi una

huella de un pie desnudo; la huella del pie parecía de un humano.

- ¿De quién será esta huella? _ pensé.

- Iré a ver si hay alguna huella más.

No vi nada más. La que encontré seguro que era de otro náufrago anterior.

- Me gustaría que pasara un barco para poder ir con mi gente pues aunque aquí ya estoy bien echo de menos….todo y a TOOODOS.

Escrito por Ainara y David en Rebollar